Peñarol nomá !! fue el grito que se escucho en la noche de domingo a lo largo y ancho de todo el país. Es que con total justicia y merecimiento nos consagramos campeones del Torneo Apertura, luego de vencer por 2 a 0 a Juventud de Las Piedras ante 60.000 almas que colmaron el estadio de punta a punta y le dieron un marco brutal a la fiesta.
A pesar de un comienzo de temporada muy traumático debido a la lesión del "Tony", la derrota de atrás ante Fénix, el empate ante River y las expulsiones, el equipo mostró gran solidez y madurez para recuperarse anímicamente, al mismo tiempo que de a poco se fue encontrando la oncena titular y un nivel de juego que fue de menos a más.
Gran parte del mérito debemos atribuirlo a Da Silva, quien en un principio fue muy cuestionado e incluso se pidió su salida del club. Sin embargo, el tiempo demostró que sus decisiones fueron muy acertadas y determinantes, como sostener a Bologna de titular, incluir a Raguso en el lateral izquierdo, reubicar a Darío como zaguero, darle confianza a Novick en zona de volantes y esperar a Grossmuller cuando sus rendimientos no eran los esperados y llovían críticas sobre él.
Con dichas decisiones se consolidó una ofensiva muy eficaz de cuatro jugadores que se entienden notablemente y se complementan entre sí, pero quienes además fueron solidarios a la hora de retroceder algunos metros para marcar. Mientras tanto, en labor defensiva nos encontramos con Novick que fue la gran revelación del Torneo con actuaciones impactantes, ya que fue excepcional lo que corrió y quitó, disputando cada balón como si fuera el último en cada partido. A él se suma la línea de fondo con dos laterales correctos; uno de ellos con mucha proyección y subida (Raguso) y otro más abocado a la defensa (González). En cuanto a los centrales, Darío tuvo quizá su mejor torneo desde que retornó a Peñarol, en una posición en la que no evidenció sus problemas de velocidad y si pudo hacer valer su experiencia y calidad a la hora de defender. A su lado tuvo a Valdéz, quien volvió a ser el de la Libertadores, mucho más calmo, tranquilo y cerrando siempre a tiempo en su sector, donde sacó a relucir su templé y fortaleza que tan bien lo caracterizan.
De este modo, con un gran grupo humano y profesional Peñarol vuelve a ser campeón del Torneo Apertura, pasados 16 años desde la última obtención del mismo.
De parte del plantel se festejó lo justo y necesario. Lo justo porque se sabe que se obtuvo un título importante, el cual nos deposita en la definición del Campeonato Uruguayo en el mes de Mayo y que también nos mete en al menos una copa internacional del siguiente año. Lo necesario ya que el premio grande es el Campeonato y el domingo que viene esto continúa y no se puede ni se debe descuidar la tabla anual que es la de mayor relevancia porque otorga los principales beneficios en las finales y quien la gana corre con buena ventaja para quedarse con el título.
Alineación titular:
Enrique Bologna, Alejandro González, Carlos Valdez, Darío Rodríguez, Nicolás Raguso, Marcel Novick, Carlos Grossmüller, Fabián Estoyanoff, Jorge Zambrana, Marcelo Zalayeta, Juan Manuel Olivera.
Sustituciones:
55' - Ingresa: Ignacio Nicolini y se retira: Carlos Grossmuller
76' - Ingresa: Sebastián Gallegos y se retira: Jorge Zambrana
90' - Ingresa: Damián Macaluso y se retira: Juan Manuel Olivera
Jueces:
Martín Vázquez, Nicolás Tarán y Marcelo Gadea.
Asistencia:
60.000 espectadores, aproximadamente.

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